5. Dejarse ver (y oír) en momentos “íntimos del baño”
Cuando la confianza llega a su punto máximo, algunas parejas ya no sienten la necesidad de esconderse para ir al baño. Incluso hay quienes mantienen conversaciones mientras uno de los dos está haciendo sus necesidades. Aunque es una muestra clara de cercanía, no deja de ser una de las prácticas menos higiénicas dentro de la convivencia.
6. Dormir sin ducharse después de un día largo
A todos nos ha pasado: llegar cansados, acostarse juntos y prometer que “mañana me baño”. El problema es que el sudor, el polvo y las bacterias del día terminan compartiéndose en las sábanas. Es algo común, pero poco saludable. Lo peor es que, al hacerlo en pareja, se multiplica la exposición a gérmenes.
