7. Explotarse granos o espinillas mutuamente
Aunque muchos no lo admitirían públicamente, esto es más común de lo que parece. Hay parejas que lo hacen casi como un acto de cariño o de “cuidado personal”. Pero lo cierto es que tocar granos o heridas del otro no es para nada higiénico. Aun así, hay quienes lo disfrutan y hasta dicen que fortalece la confianza.
8. Usar la misma cuchilla o rasuradora
Otra práctica bastante extendida. En un momento de apuro, uno de los dos toma la cuchilla del otro para afeitarse. Sin embargo, compartir rasuradoras puede causar irritaciones o infecciones, ya que las cuchillas pueden tener restos de piel, vello o sangre microscópica. Pero claro, en el amor y la convivencia, a veces la comodidad gana.
9. Dormir con la ropa de estar en casa sin lavarla por días
Algunas parejas, sobre todo las que viven juntas desde hace tiempo, pueden caer en la costumbre de usar la misma ropa de casa durante varios días seguidos. Aunque parezca inofensivo, la ropa acumula sudor, células muertas y bacterias. Pero entre la rutina y la comodidad, es un detalle que muchos pasan por alto.
10. Besarse justo después de despertar
Ese beso matutino puede parecer romántico en las películas, pero en la vida real tiene un toque de “arriesgado”. Después de horas sin cepillarse los dientes, la boca acumula bacterias que generan mal aliento. Sin embargo, cuando hay amor, a nadie le importa y el beso mañanero sigue siendo parte del ritual diario.
11. Compartir el mismo peine o cepillo para el cabello
A veces, por comodidad, uno de los dos toma el cepillo del otro sin pedir permiso. Pero esto puede transferir grasa, restos de piel o incluso piojos (sí, aunque suene extremo). A pesar de eso, es una práctica bastante común entre parejas con mucha confianza.
