Vitamina E: defensora de los músculos
Aunque suele mencionarse menos, la vitamina E cumple un papel importante en la protección de los tejidos musculares. Cuando no hay suficiente en el organismo, los músculos pueden resentirse y aparecer dolores repentinos o calambres. Además, esta vitamina actúa como antioxidante, ayudando a reducir el daño celular.

Vitamina C: más allá de las defensas
Todos conocemos la vitamina C por su relación con el sistema inmunológico, pero pocos saben que también influye en la salud de músculos, tendones y vasos sanguíneos. La falta de vitamina C puede causar dolor, inflamación e incluso afectar la recuperación de lesiones en las piernas. Un signo claro de su ausencia es la sensación de fragilidad o moretones que aparecen con facilidad.
Complejo B en general: combustible para las piernas
Además de la B12, otras vitaminas del grupo B, como la B1, B6 y B9, son esenciales para mantener la energía muscular y evitar los calambres. Una dieta desequilibrada, rica en alimentos procesados y pobre en nutrientes, suele ser la principal razón de estas deficiencias.