2. Nódulos reumatoides: un aviso del sistema inmunológico
Cuando las protuberancias aparecen cerca de las articulaciones y se acompañan de rigidez, dolor o inflamación, podrían estar relacionadas con la artritis reumatoide. Los llamados nódulos reumatoides son una manifestación de esta enfermedad autoinmune, donde el propio cuerpo ataca los tejidos de las articulaciones.
Estos nódulos suelen ser firmes al tacto, no siempre duelen, y se ubican comúnmente en los nudillos, los codos o las muñecas. Si además notas que por las mañanas tus manos amanecen rígidas o que realizar tareas simples te cuesta más trabajo, podría ser momento de consultar con un reumatólogo. Detectar la artritis reumatoide a tiempo permite frenar su avance y mantener la calidad de vida.
3. Lipomas o pequeños depósitos de grasa
En otras ocasiones, esas bolitas no tienen nada que ver con las articulaciones, sino con el tejido graso. Los lipomas son bultos blandos, móviles y generalmente indoloros que se forman por acumulación de grasa bajo la piel. Son benignos y no representan un riesgo para la salud, aunque pueden resultar molestos o antiestéticos.
A diferencia de otros tipos de bultos, los lipomas se sienten como una masa que se mueve ligeramente cuando la tocas. Pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, incluidas las manos. Aunque suelen ser inofensivos, si notas que crecen rápidamente o que cambian de textura, es recomendable revisarlos con un médico.