Luego, agrega poco a poco la maicena y mezcla constantemente hasta obtener una pasta homogénea. La textura ideal debe ser suave, ni demasiado líquida ni muy espesa. Si notas que quedó muy densa, puedes añadir unas gotas de agua o agua de rosas.

Forma correcta de aplicarla
Antes de aplicar la mascarilla, lava tu rostro con tu jabón habitual y sécalo suavemente. Con los dedos o una brocha, aplica la mezcla de manera uniforme, evitando el área de los ojos y los labios. Asegúrate de cubrir bien zonas como la frente, mejillas, mentón y cuello.
Déjala actuar entre 20 y 30 minutos. Durante este tiempo sentirás cómo la piel se va tensando poco a poco, una sensación completamente normal y señal de que la mascarilla está actuando. Pasado el tiempo, retira con abundante agua tibia y finaliza con agua fría para ayudar a cerrar los poros.

Resultados que muchos están comentando
Después de retirarla, la piel suele verse más firme, suave y luminosa. Las líneas de expresión no desaparecen por completo, pero sí se notan menos marcadas. Con el uso constante, dos o tres veces por semana, muchas personas aseguran que la textura del rostro mejora notablemente.